Los préstamos para los trabajadores autónomos

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Más de medio millón de personas en Quebec son trabajadores autónomos. Eso es el 8.2% de la población activa

Hablamos de 544,000 personas, que como cualquier otra tienen necesidades financieras, y en un artículo publicado por Samuel Larochelle en el diario La Presse, aprendemos más sobre como las instituciones financieras sirven a este segmento de mercado. El señor Larochelle entrevistó a Jonathan Haziza, de National Bank. Aquí va una traducción libre de parte del artículo.

¿Cómo perciben las instituciones financieras a los trabajadores autónomos?

Poco importa el dominio en el cual trabajen, si son plomeros, comediantes o periodistas, estas personas pueden ser consideradas para un préstamo, según la estabilidad de su situación financiera. Cuando una persona tiene ingresos volátiles, le solicitamos un mínimo de dos años como trabajador autónomo. Promediamos sus dos últimos años de ingreso y le damos una importancia mayor al último año. Por ejemplo, si la persona tuvo ingresos de $40,000, $60,000 y $45,000 en los últimos tres años, nos concentraremos sobre un promedio de $52,500, teniendo en cuenta que su ingreso se redujo en el último año.

Buscamos primeramente un buen comportamiento de crédito: sin atrasos mayores actuales o en el pasado en el pago de sus tarjetas de crédito, sin bancarrotas, la capacidad de acumular activos a través del tiempo o de realizar inversiones. No especulamos sobre que pasará en su vida profesional en los próximos meses o en los próximos años, y las tasas de interés serán las mismas que para un empleado a sueldo.

¿Cuales son otros comportamientos financieros que pueden dar más confianza a los bancos?

Alguien que es propietario o hace leasing de un vehículo desde joven y que demostró su capacidad de pagar durante años verá que su credit score es influenciado positivamente. Si un empleado a sueldo se convierte en trabajador autónomo o si tuvo varios años de estabilidad o en un dominio similar, eso puede tener una incidencia positiva. A la inversa, si se cambia a una profesión muy diferente, su pasado salarial tendrá poca importancia. Debemos asegurarnos que el trabajador autónomo podrá reembolsar su financiamiento. Lo protegemos y también protegemos al banco.

¿Cuando se necesita un garante?

Cuando no hay una historia de dos años como mínimo, podriamos solicitar un codeudor.

El artículo es extenso, y se lo recomendamos. También menciona el caso de abogados trabajando por su cuenta, o de relacionistas públicos y artistas. En cualquiera de estos casos que podrían ser el suyo, es bueno estar informado. Y como siempre, una buena historia de pagos puntuales, una buena reputación financiera, siempre abren puertas.

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