Mandato dado en previsión de la propia ineptitud – Parte 3

–       En nuestras entregas anterior hemos comenzado a desarrollar una cuestión de gran interés e  utilidad como lo es el llamado MANDATO EN PREVISION DE LA INEPTITUD DEL MANDANTE, al que definíamos como aquel otorgado  por una persona mayor de edad con el fin de que sea utilizado cuando ella misma no pueda cuidar de sí misma o sea incapaz de administrar sus bienes. En dichos artículos nos referíamos a sus características, a las ventajas de otorgarlo, señalando como las  más destacadas:

–       La posibilidad  de que el mandatario pueda tomar decisiones y realizar acciones que pueden ser indispensables en ese momento

–       La posibilidad de elegir la persona del mandatario mientras la persona está en pleno uso de sus facultades.

Recordamos que con relación al contenido del mandato, este comprenderá dos esferas:

v  La protección de los bienes de la persona que otorgo el mandato

v  La protección de la salud y el bienestar de la persona del mandante

En nuestra anterior entrega nos hemos referido al primer supuesto, o sea las facultades del mandatario con relación a los bienes de la persona que otorgó el mandato. En esta oportunidad, nos referiremos al segundo aspecto, o sea la protección de la salud y bienestar de la persona del mandante y su familia durante su ineptitud.

LA SALUD Y EL BIENESTAR DEL MANDANTE y SU FAMILIA

En este sentido el mandato podrá contener:

HIJOS Y CONYUGE:

–       Directivas o instrucciones con relación a los hijos: ya sea en aspecto físico, psicológico, intelectual, social, cultural o religioso.

–       Lugar donde desea que los hijos residan.

–       Nombramiento de un tutor y sus remplazantes.

–       La posibilidad de que los hijos y cónyuge del mandante continúen residiendo en la casa del mandante. Esto puede ser de gran importancia en el caso de concubinos, con hijos de distintos matrimonios, o cualquier situación de conflicto entre los hijos y/o actuales y ex cónyuges del mandante cuando este debe hospitalizado.

RESIDENCIA y BIENESTAR DEL MANDANTE:

–       Instrucciones relacionadas con la preferencia del mandante acerca del lugar donde debe residir durante su ineptitud, lo que además dependerá de las condiciones de salud y de su capacidad económica: sea en su casa con asistencia de enfermera y adaptación del lugar a sus necesidades medicas, en una residencia para mayores, en un hospital, etc, y como se pagarán los gastos que requiera su atención.

CONSENTIMIENTO A LA DONACION DE ORGANOS Y DE TEJIDOS

El mandante expresará su deseo o negativa a hacerlo y determinará en que condiciones se llevará a cabo.

PROTECCION DE LA PERSONA DEL MANDANTE:

–       Se dará instrucciones y autorización al mandatario para aceptar o rechazar tratamientos médicos, cirugías, sustancias químicas, cuidados paliativos, alimentación, hidratación y respiración artificial para prolongar la vida del mandante.

–       Se autorizará al mandante a tener acceso al dossier medico del mandante y a ser informado de toda la evolución que ese dossier sufra.

Con el presente concluimos la serie de tres artículos destinados al Mandato de Ineptitud y recordamos la importancia de llevarlo a cabo, para la protección de aquellos a quienes queremos y de nosotros mismos.

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