Las ventajas de hacer un testamento

Este es un “guest post” escrito por la notaria Rosana Ber, cuyas oficinas están en Montreal. Puede visitar su sitio web en  www.montreal-notario.ca

Continuando con nuestro articulo de la semana precedente, veremos ahora algunas de las ventajas de hacer testamente:

Poder elegir quienes serán las personas que recibirán nuestra herencia:

Si bien la ley prevé quienes serán los herederos de una persona que fallece sin haber dejado testamento (la llamada devolución legal de la sucesión), esa determinación de los herederos no siempre refleja la voluntad del difunto.

El testamento nos ofrece la posibilidad de apartarnos de lo que la ley ha establecido como nuestra voluntad presunta, haciendo prevalecer  nuestra voluntad real.

Testar también nos permitirá beneficiar a determinadas personas que por no tener un vínculo legal con nosotros no recibirá ningún beneficio de nuestra sucesión. El ejemplo más emblemático es el del cónyuge de hecho o “conjoint de fait”.  Existe la errónea creencia popular que el concubino o concubina posee derechos a la sucesión de su pareja. Sin embargo esta creencia es falsa  y la mayoría de las veces, es después del fallecimiento de su pareja cuando el concubino o concubina se encuentra con que no tiene derecho legal alguno en la sucesión de su pareja. El testamento permite remediar a esta situación, que puede resultar no solo injusta, sino que también no querida por el fallecido quien solo ha obrado por ignorancia, en la creencia que su concubino estará protegido en caso de su fallecimiento.

Por último, pensemos en la situación en que el fallecido posee una pareja actual (casado o no), pero al mismo tiempo tiene hijos de uniones anteriores. El reparto que hace la ley de los bienes resultaría en una pérdida de calidad de vida para la esposa o el esposo actual, quien tendrá que compartir los bienes con los hijos de esas otras uniones.

CONSECUENCIAS FISCALES QUE PRODUCE EL FALLECIMIENTO DE UNA PERSONA

El fallecimiento de una persona propietaria de bienes, tiene un impacto fiscal que generalmente no es tenido en cuenta en vida de la persona, y que afectará a sus herederos al recibir los bienes.

Cuando una persona fallece, las leyes  fiscales tanto  provinciales como  federales consideran o presumen como si el fallecido ha dispuesto (se ha desprendido, vendido, donado, etc) todos sus bienes en el instante previo a su muerte.

Esto tendrá como consecuencia que en la última declaración de impuestos del fallecido, esto es la declaración que corresponde al año de su fallecimiento, deberá calcularse el “gain en capital”: es decir la diferencia entre lo que el bien costó y el valor de mercado al momento del fallecimiento. El cincuenta por ciento de ese importe es considerado por la ley como ganancia sujeta a impuesto y su cálculo como decíamos tendrá que hacerse en su última liquidación de impuestos.

Por supuesto que si se trata de una casa que el fallecido destinaba a vivienda, podrán aplicarse las mismas exoneraciones que cuando una persona viva vende su vivienda. Sin embargo, tratándose de otros bienes, o de los REER, no hay exoneración a aplicar y el impacto fiscal puede hacer que los herederos se vean privados hasta de un cincuenta por ciento del valor de estos.

El testamento será la forma adecuada de hacer la distribución de bienes de manera de reducir al mínimo ese impacto fiscal, y el notario y el contable serán las personas que podrán analizar con usted, las consecuencias de una u otra distribución.

POSIBILIDAD DE ELEGIR LA LEY DE LA SUCESION

Una de las posibilidades que ofrece el Código Civil de Quebec, es la de permitir al testador el elegir entre ciertas posibilidades, la ley que se aplicará a su sucesión. Así, podrá elegir entre la ley del estado de su nacionalidad, la de su domicilio al momento de su designación, la de su domicilio al momento de su fallecimiento y la del lugar en el que se encuentran sus bienes inmuebles, respecto de estos últimos.

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