Darle tiempo al tiempo

 

Comparto con ustedes un error grande que cometí durante mi adolescencia, esperando que sus hijos puedan aprender del mismo y tener un futuro financiero diferente y mejor de lo planeado.

Cuando tenía 12 años de edad comencé a ahorrar, algo de dinero, ya ni recuerdo cuanto era. Cada mes depositaba el dinero en mi cuenta de ahorros. Luego de algunos meses de mirar mi libreta de ahorros no me gustó lo que ví ni me gustó lo que podría suceder. ¡Qué gran error de mi parte!

Yo sufría del gran problema que ataca a la mayoría de la población: el cortoplacismo. Yo no entendía, en esa época, que ahorrar ese dinero, por más poco que sea, sería útil para mí en el futuro. Yo tenía 12 años… entonces el tiempo no debió haberme importado pues ¡yo tenía tiempo para ahorrar y dejar que el dinero crezca!

Pues, no lo hice. Al menos no lo hice como debí haberlo hecho.

De esto ya pasaron 30 años. El problema de la paciencia sigue, y el uso de la tecnología no ayuda mucho. Esto ya nos pasa a los adultos: revisar varias veces por día, o por semana, el estado de nuestras inversiones no es sano. El dinero que estamos ahorrando para la jubilación no lo usaremos hasta dentro de 20 años, posiblemente. Entonces, ¿qué ganamos en afiebrarnos con el chequeo constante?

Si bien es casi “humano” no tener paciencia con las inversiones, el revisar nuestro estado de cuenta a diario no nos convertirá en mejores inversores. Deberiamos más bien usar nuestro tiempo y aprender a invertir de manera correcta.

Enseñe a sus hijos a  ahorrar, a planear a largo plazo, a tener paciencia y a saber donde invertir su dinero. Si usted no sabe como hacer eso, esta es una buena oportunidad para aprender con ellos.

No cometa el mismo error que yo.

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