Bueno… exagero un poco, ¿verdad? Sí tiene pobres y muchos. Un hermoso país, hermosa gente, donde tengo muchísimos buenos amigos a quienes quiero mucho. Brasil, un país de contrastes.
En los últimos años se está beneficiando grandemente del aumento en el precio de las materias primas, está viviendo una transformación a nivel nacional que lo está colocando en boca de mucha gente, a nivel económico.
Mencionemos algunos puntos que Richard Dupaul, del diario La Presse, nos comenta en su artículo del 21 noviembre 2011.
- El uso del crédito aumentaba en Brasil al mismo tiempo que Grecia estaba cerca de la quiebra y las bolsas mundiales temblaban.
- El precio de las casas en las principales ciudades del país aumentaban en promedio 25%.
- Según el Banco Central de Brasil, el valor de los préstamos aumentó 20% en relación al año anterior.
- El valor de las hipotecas aumentó 45% y vale recordar que la hipoteca es algo relativamente nuevo para el brasileño.
- El tipo de interés oficial bajó a 11.5%.
- Las restricciones al crédito de particulares han bajado
El mensaje al consumidor brasileño es muy claro: ¡presten!
Como dirían en Star Wars, “el lado oscuro” de todo esto es, según economistas, que la inflación podría aumentar. Ya está en 7% al año y quienes hemos vivido en América Latina sabemos que es una inflación elevada, sus riesgos e inconveniencias.
Un “logro” del anterior gobierno brasileño fue “reducir el número de pobres”, bajando el número de 12% a 4.8% de sus 190 millones de habitantes. ¿Cómo se hizo esto? Como lo mencionamos al inicio del artículo… prestando. Los brasileños usan 28% de su ingreso disponible para reembolsar sus deudas, en cambio en esta parte del mundo hablamos de un 16% usado para el mismo tema.
Existen 150 millones de tarjetas de crédito en circulación en Brasil, casi 1:1 con el número de habitantes, incluyendo los niños..oufff. Y existe más que el doble de personas con deudas de $3,000 y más que las que existían en 2004.
A mucha gente no le interesará esto, seguirá gastando como si nada y por otra parte, muchos seguirán ofreciendo crédito, como si fuera una droga.
La inflación y sus riesgos.. bueno, eso no le interesa a mucha gente. Aunque “el costo de la vida suba otra vez, a nadie le importa que piense usted… ¿será porque aquí no hablamos francés?” Oh.. espere un minuto.. aquí sí hablamos francés…
